martes, 8 de diciembre de 2009

Muy tranquila, recostada en la arena observo la belleza natural que me rodea. Y pienso, pienso en ese sol que brilla igual que años atras cuando soliamos venir. Los arboles frondosos, que de verdes hojas se vistieron, siguen produciendo ese sonido musicalmente perfecto al dejarse llevar por la brisa. Y el agua, meztisa por la tierra que arrastra, llega a la costa y se rompe en cortas olas.
Cierro los ojos para relajarme un poco mas, y al rato siento que alguien toca mi hombro; abrí los ojos y observe como una sirena se sentaba a mi lado con una mirada muy triste y preocupada. -¿Por qué? preguntó. Yo me quede sin palabras, tan asombrada como confundida ante este especimen. -¿Por qué nos hacen esto? ¿Con qué razon? ¿Debido a qué? me preguntaba la sirena. Hoy en día el sol nos lastima, los arboles los cortan y se los llevan robandonos la sombra; y el agua que llenan de sus desechos ya no nos permite nadar con libertad- una lagrima caía de cada uno de sus ojos mientras con un profundo dolor me hacia tales preguntas, las cuales me encontraron ami sin ninguna respuesta.
¡Anahí! ¡Anahí!, escucho que me llaman y me doy vuelta para fijarme quien es. Al darme vuelta me doy cuenta de que yo estaba acostada, y ese mundo tan real donde se encontraba la sirena desaparecio de un momento para otro. La sirena y sus tristes palabras habían sido solo un sueño.


                 

          · Anahí          
  



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